Wednesday, January 23, 2013

El Ciudadano Moderno



Silvia Maluk U.
Si reflexionamos con respecto al giro político y económico que está tomando la sociedad a nivel mundial, podemos darnos cuenta de que se exige un cambio de las reglas del juego por parte de los movimientos sociales.

Por ejemplo, Estados Unidos desde el año 2008 está pasando por una de las crisis del sistema financiero más fuerte desde la Gran Depresión. Esta crisis actual es producto de la liberalización de los controles sobre el sistema bancario. El Gobierno estadounidense cedió ante las presiones de los dueños y gerentes de los bancos para quitarle controles al sistema bancario y enriquecerse. Resultado de esta crisis es que miles de personas han perdido sus hogares y sus ahorros. El sistema se muestra poco solidario y poco incluyente.

Por otro lado tenemos a Europa, que desde el año pasado está pasando por una crisis de endeudamiento en la cual la credibilidad del sistema europeo de gobierno está bajo serios cuestionamientos, en especial la moneda común europea; el Euro. Los gobiernos del continente Europeo, no han sido lo suficientemente solidarios entre ellos mismos, como para que sea sostenible una unión política y económica en el grado de integración que actualmente tienen.

Para ponerlo de una forma más sencilla. Estar integrados es como estar casados. Es una especie de matrimonio países. Comparten un mismo sistema político, tiene un sistema judicial integrado, mismas políticas comerciales y una unión económica. Si uno de los miembros de este matrimonio no es solidario con el otro, y se endeuda demasiado con la tarjeta de crédito por ejemplo, ¡esto acaba en divorcio seguro! 

Era de esperarse que un matrimonio entre países de distintas culturas, idiomas, historias y, que por siglos han sido vecinos y rivales, acabe en una profunda crisis y bajo estrictas condiciones terapéuticas, es decir, que acabe estableciendo estrictos recortes presupuestarios. Para salir de esta crisis podemos decir que Europa, ¡necesita un terapeuta matrimonial que les enseñe a ser solidarios!

Tenemos también el ejemplo de los países árabes. Sociedades que están dispuestos a dar sus vidas con tal de acabar con los regímenes de opresión y poderes verticales. Están exclamando libertad y democracia. Si que se lo merecen. No importa cuanto les cueste, cuanta sangre se derrame, exigen un cambio hacia lo solidario e incluyente.

Por último, podemos mencionar nuestra Latinoamérica, región que en la última década ha manifestado su deseo de un cambio social y político. Gobiernos democráticos como el de Venezuela y Ecuador que están pasando por grandes cambios en sus sistemas de gobierno y cultura política. Los ciudadanos exigen el cambio, quieren el cambio, y aunque para algunos, estos cambios no se estén dando en la dirección deseada, sin duda alguna están causando polémica. Recordemos que es en las fuertes confrontaciones que la humanidad aprende y comprende.

Este es un proceso por el cual las sociedades tienen que pasar para construir un mejor escenario democrático. Les va a costar. En lo social y en lo económico, pero no podemos exigir cambios gratis. No existen cambios sin consecuencias.

A lo que viene mi pregunta. ¿Como podemos nosotros, los ciudadanos y académicos, contribuir a este cambio? Debemos de empezar por inculcar y fortalecer en la sociedad valores y principios que fomenten un cambio positivo a lo largo del tiempo. Podemos empezar por ejemplo, en el hogar y en la Educación Superior.

En mi caso como académica y profesora, mi meta responsable y solidaria es la de formar futuros profesionales que no solo lleven en su mente las teorías matemáticas de las ciencias sociales, sino que también lleven en el pecho los valores y principios que, a un profesional y pensador moderno, no le puede faltar. La solidaridad y el Pensamiento Crítico.

Para ser solidarios lo primero en lo que hay que trabajar es en la identidad. Los profesionales modernos deben de tener su identidad bien definida. Es mediante la reflexión del ´quienes somos´ y el fortalecimiento del ´hacia donde vamos´ que la sociedad se construye con un norte claro y un largo horizonte. Para lograr una correcta identidad hay que pensar en función de toda la sociedad y No en función del ´yo´. Citando al pensador Alemán Jurgen Habermas;

“También los sistemas sociales poseen su identidad y pueden perderla; en efecto, los historiadores pueden distinguir con certeza la transformación revolucionaria de un Estado o la caída de un Imperio de meros cambios de estructura. Para ello recurren a las interpretaciones con que los miembros de un sistema se identifican unos a otros como pertenecientes al mismo grupo, y afirman, a través de esa identidad de grupo, su identidad yoica.” (Habermas, Problemas de Legitimización en el Capitalismo Tardío. Traducción José Luis Etcheverry 1999)

Otras de las características del profesional Moderno es la de desarrollar el pensamiento crítico. El pensamiento crítico no persigue la victoria al final del camino, lo que realmente persigue es un sano juicio y una actitud responsable y concordante con nuestra conciencia. Es decir, no podemos imponer nuestras ideas. El pensador crítico es aquel que siempre considera las ideas de la otra persona de manera solidaria. Lo incluye, lo dialoga y lo construye en conjunto, pues todos debemos aportar para construir nuestro espacio ciudadano y hay que reconocerlo así. Me pregunto, ¿Qué tan modernos somos los ecuatorianos?

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