Wednesday, February 6, 2013

¡Creando, creando! ó ¡¿Plagiando, Plagiando?!


¿Qué es lo primero que se les viene a la mente al escuchar la palabra Plagio? Seguramente quienes leen este artículo se impactan con la palabra Plagio. Para muchos es un término relativo y sin importancia, pues en nuestro país Ecuador el plagio es algo común y corriente. Lo vemos en todos lados, en las llamadas películas pirata, los videojuegos, las fotografías, en las redes sociales, e inclusive en las palabras, las cuales son constantemente plagiadas con la intención de, y de manera muy consciente, beneficiarse del esfuerzo e ideas de otro.

Para los artistas, compositores, poetas, y en especial los académicos, el plagio es un asunto de mucha importancia y seriedad. Lo consideran como una falta de respeto y una falta grave a la comunidad intelectual, usar las palabras y creaciones de otras personas y no otorgarles el mérito de lo construido. Cada vez que un estudiante o académico utiliza las ideas, conceptos y palabras de otro, debe de citarlo apropiadamente para informar a los lectores de donde proviene dicha información. Es una manera de obtener “el permiso” correspondiente para el uso de las palabras de otro.

El plagio es algo difícil de detectar, pues la cantidad de información existente en el internet y en los textos es de tal magnitud, que para identificarlo hay que ser un experto en la materia. También existen programas diseñados por la comunidad académica, que con el uso de la tecnología, se pueden identificar similitudes entre los documentos para identificar cuando un estudiante o autor está cometiendo “plagio”.

La dificultad de su detección hace que el plagio sea un acto grave, pues como se puede deducir, el plagio es algo que se realiza de manera consciente, es decir que la persona que está plagiando, sabe que está plagiando. Por lo tanto se puede considerar como un acto de mala fe. Para tener una idea de su significado, en la antigüedad, el Plagio era equivalente al secuestro de una persona, cuyo castigo era la muerte. Para la tratadista Delia Lypszyc, como la cita y referencia Manuel Becerra Ramírez, existen grados de plagio:

La doctrina distingue entre el Plagio Burdo o servil (el menos frecuente) en el que la apropiación de la obra ajena es total o cuasi total, y el plagio “inteligente” en el cual el plagiario trata de disimular el plagio o se apodera de algunos elementos substanciales y originales. Esta última es la forma en la que habitualmente se presenta el plagio, razón por la cual se considera que éste debe presentar por las semejanzas y no por las diferencias que presentan las obras implicadas. Lipszyc, Delia, op. Cit., nota 10, pg.567.” (Becerra Ramírez, 2012, pág. 164)

El plagio en el mundo académico es algo tan serio, que hay una serie de normas específicas llamadas normas APA (por las siglas en ingles de su promotora the American Psychological Association) que rigen la manera en la que se deben de referenciar las ideas y frases utilizadas, de manera parcial o completa, para evitar caer en un plagio.  En la dirección web http://www.apastyle.org/ se puede consultar las normas APA, aprender a usarlas y conocer sobre los distintos estilos existentes.

También programas como WORD2007 en adelante, tienen una pestaña de “Referencias” que sirve como herramienta para la correcta citación y creación de bibliografía, de una manera ágil y rápida, se pueden introducir las citas en cumplimiento con las normas APA. Los invito a explorar esta pestaña y a ingresar a la página web mencionada para luchar en contra del plagio. ¡Todos por una Universidad y un Ecuador de construcción original!

Work Cited

Becerra Ramírez, M. (2012). Biblioteca Juridica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Retrieved 02 06, 2013, from www.bibliojuridica.org: http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/7/3138/11.pdf

Wednesday, January 23, 2013

911 LLAMADO DE EMERGENCIA



La falta de liquidez de las instituciones y de los gobiernos impiden cumplir con las obligaciones previamente adquiridas, y  dar respuesta de manera ágil e inmediata, a situaciones de carácter de “emergencia” ocasionales y permanentes, esta es la situación actual, en tiempos de crisis a nivel mundial, y es en este momento de crisis cuando hay que reflexionar sobre las decisiones de inversión y gastos tomadas en el pasado.

En el año 2008, la Asamblea Nacional Constituyente hizo varias reformas que afectan al presupuesto general del Estado. Una de las reformas es la disposición de disolver los fondos petroleros acumulados, con el “objetivo de incorporar los ahorros petroleros, que ascienden actualmente unos USD 1365 millones, al Presupuesto General del Estado, lo cual daría al Ejecutivo un mayor margen de maniobra para invertir los recursos en proyectos prioritarios.  Así, se elimina el Fondo Ecuatoriano de Inversión en los Sectores Energéticos e Hidrocarburíferos (Feiseh), la Cuenta Especial para la Recuperación Productiva (Cereps). Se interrumpen las asignaciones al Fondo de Estabilización Petrolera (FEP) y del Fondo de Ahorro y Contingencia (FAC)” (Observatorio de la Política Fiscal, 16 de Enero de 2008).

En la reforma se estableció que estos fondos serían utilizados solamente en proyectos de inversión, como por ejemplo en la construcción de carreteras para el mejor flujo de vial de mercancías y personas, en la construcción de viviendas con carácter social a través de las instituciones de financiamiento del Estado, el fortalecimiento del agro para un mejor futuro productivo, en proyectos hidroeléctricos, entre otros proyectos que mejoren la capacidad del Ecuador de competir con el mundo.

El uso de estos fondos de liquidez en proyectos de inversión es una buena estrategia económica del gobierno, siempre y cuando la rentabilidad adquirida por estos proyectos en el largo plazo, sea mayor que los costos asociados a no poder disponer de estos recursos de manera inmediata, más la tasa de endeudamiento que el país tendría que pagar en caso de necesitar un préstamo de urgencia a instituciones, bastante criticada últimamente, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Hago referencia a situaciones de Llamado de Emergencia por la situación climática del Fenómeno de El Niño, que cuando llega a los países de América del Sur enciende todas las alertas de emergencia en cuanto al área agrícola, vial, vivienda y salud se refiere.

Para que tengan una idea del costo que pudiese tener una emergencia climática como esta, se calcula que “para el caso de 1982-1983, los daños ascendieron a US$ 650 millones, con pérdidas importantes en los sectores productivos (63%), la infraestructura (33%) y los sectores sociales (4%). El monto de tales daños originó efectos negativos en el crecimiento del PIB, disminución de exportaciones, aumento del déficit fiscal y aumento de la inflación, entre otros, afectando el bienestar de amplios estratos de la población […] y El monto total de los daños ocasionados por el fenómeno El Niño de 1997-1998 en el Ecuador se estima en US$ 2.869,3 millones […] el 17% del PIB”.(http://www.paho.org/spanish/ped/ElNino-cap10-Ecuador.pdf) En el caso del Perú, las pérdidas en el FENÓMENO DEL NIÑO de 1997 ascendieron a 3,501 millones de dólares.

Si mantenemos la proporción entre el costo del Fenómeno Del Niño en relación al PIB en el año 1997, hoy en día, un Fenómeno de este tipo le costaría al Ecuador US$ 4.500 millones de dólares. El Presidente de la República, en su programa radial, afirmó que hay de US$ 1.300 millones de dólares del año 2012, proveniente de las diferencias del precio del petróleo, solo US$600 millones de dólares están como reserva de libre disponibilidad.

Otras situaciones de emergencia que no pueden preverse y para las cuales un país debe prepararse en cuestiones de infraestructura y liquidez, como por ejemplo un terremoto, el cual le costó al Perú US$230 millones de dólares, a Chile US$ 24 mil millones de dólares, y a Japón más US$100 mil millones de dólares.

En el mes de Julio del 2012 las probabilidades de que el fenómeno del El Niño aparezca en el mes de Octubre aumentaron al 60%. La reflexión nos lleva a preguntarnos, ¿Qué resultado han tenido las inversiones de los fondos petroleros desde el año 2008? ¿Está el Ecuador preparado económicamente para enfrentar un Fenómeno del Niño?

Con la situación política internacional actual, el nivel de endeudamiento del gobierno nacional y el panorama económico mundial ¿Tendría Ecuador acceso a un crédito lo suficientemente amplio, inmediato y barato para mitigar el costo de un Fenómeno Del Niño en el año 2012?

Sin duda, sabemos que toda decisión de inversión tiene su costo y su riesgo. Pero, ¿Quienes pagarían el costo de no disponer de fondos de liquidez en caso de un desastre natural de las magnitudes descritas? Espero que 911 llamado de Emergencia, nos pueda dar una respuesta oportuna.

El Ciudadano Moderno



Silvia Maluk U.
Si reflexionamos con respecto al giro político y económico que está tomando la sociedad a nivel mundial, podemos darnos cuenta de que se exige un cambio de las reglas del juego por parte de los movimientos sociales.

Por ejemplo, Estados Unidos desde el año 2008 está pasando por una de las crisis del sistema financiero más fuerte desde la Gran Depresión. Esta crisis actual es producto de la liberalización de los controles sobre el sistema bancario. El Gobierno estadounidense cedió ante las presiones de los dueños y gerentes de los bancos para quitarle controles al sistema bancario y enriquecerse. Resultado de esta crisis es que miles de personas han perdido sus hogares y sus ahorros. El sistema se muestra poco solidario y poco incluyente.

Por otro lado tenemos a Europa, que desde el año pasado está pasando por una crisis de endeudamiento en la cual la credibilidad del sistema europeo de gobierno está bajo serios cuestionamientos, en especial la moneda común europea; el Euro. Los gobiernos del continente Europeo, no han sido lo suficientemente solidarios entre ellos mismos, como para que sea sostenible una unión política y económica en el grado de integración que actualmente tienen.

Para ponerlo de una forma más sencilla. Estar integrados es como estar casados. Es una especie de matrimonio países. Comparten un mismo sistema político, tiene un sistema judicial integrado, mismas políticas comerciales y una unión económica. Si uno de los miembros de este matrimonio no es solidario con el otro, y se endeuda demasiado con la tarjeta de crédito por ejemplo, ¡esto acaba en divorcio seguro! 

Era de esperarse que un matrimonio entre países de distintas culturas, idiomas, historias y, que por siglos han sido vecinos y rivales, acabe en una profunda crisis y bajo estrictas condiciones terapéuticas, es decir, que acabe estableciendo estrictos recortes presupuestarios. Para salir de esta crisis podemos decir que Europa, ¡necesita un terapeuta matrimonial que les enseñe a ser solidarios!

Tenemos también el ejemplo de los países árabes. Sociedades que están dispuestos a dar sus vidas con tal de acabar con los regímenes de opresión y poderes verticales. Están exclamando libertad y democracia. Si que se lo merecen. No importa cuanto les cueste, cuanta sangre se derrame, exigen un cambio hacia lo solidario e incluyente.

Por último, podemos mencionar nuestra Latinoamérica, región que en la última década ha manifestado su deseo de un cambio social y político. Gobiernos democráticos como el de Venezuela y Ecuador que están pasando por grandes cambios en sus sistemas de gobierno y cultura política. Los ciudadanos exigen el cambio, quieren el cambio, y aunque para algunos, estos cambios no se estén dando en la dirección deseada, sin duda alguna están causando polémica. Recordemos que es en las fuertes confrontaciones que la humanidad aprende y comprende.

Este es un proceso por el cual las sociedades tienen que pasar para construir un mejor escenario democrático. Les va a costar. En lo social y en lo económico, pero no podemos exigir cambios gratis. No existen cambios sin consecuencias.

A lo que viene mi pregunta. ¿Como podemos nosotros, los ciudadanos y académicos, contribuir a este cambio? Debemos de empezar por inculcar y fortalecer en la sociedad valores y principios que fomenten un cambio positivo a lo largo del tiempo. Podemos empezar por ejemplo, en el hogar y en la Educación Superior.

En mi caso como académica y profesora, mi meta responsable y solidaria es la de formar futuros profesionales que no solo lleven en su mente las teorías matemáticas de las ciencias sociales, sino que también lleven en el pecho los valores y principios que, a un profesional y pensador moderno, no le puede faltar. La solidaridad y el Pensamiento Crítico.

Para ser solidarios lo primero en lo que hay que trabajar es en la identidad. Los profesionales modernos deben de tener su identidad bien definida. Es mediante la reflexión del ´quienes somos´ y el fortalecimiento del ´hacia donde vamos´ que la sociedad se construye con un norte claro y un largo horizonte. Para lograr una correcta identidad hay que pensar en función de toda la sociedad y No en función del ´yo´. Citando al pensador Alemán Jurgen Habermas;

“También los sistemas sociales poseen su identidad y pueden perderla; en efecto, los historiadores pueden distinguir con certeza la transformación revolucionaria de un Estado o la caída de un Imperio de meros cambios de estructura. Para ello recurren a las interpretaciones con que los miembros de un sistema se identifican unos a otros como pertenecientes al mismo grupo, y afirman, a través de esa identidad de grupo, su identidad yoica.” (Habermas, Problemas de Legitimización en el Capitalismo Tardío. Traducción José Luis Etcheverry 1999)

Otras de las características del profesional Moderno es la de desarrollar el pensamiento crítico. El pensamiento crítico no persigue la victoria al final del camino, lo que realmente persigue es un sano juicio y una actitud responsable y concordante con nuestra conciencia. Es decir, no podemos imponer nuestras ideas. El pensador crítico es aquel que siempre considera las ideas de la otra persona de manera solidaria. Lo incluye, lo dialoga y lo construye en conjunto, pues todos debemos aportar para construir nuestro espacio ciudadano y hay que reconocerlo así. Me pregunto, ¿Qué tan modernos somos los ecuatorianos?