¿Qué es lo
primero que se les viene a la mente al escuchar la palabra Plagio? Seguramente
quienes leen este artículo se impactan con la palabra Plagio. Para muchos es un
término relativo y sin importancia, pues en nuestro país Ecuador el plagio es algo
común y corriente. Lo vemos en todos lados, en las llamadas películas pirata,
los videojuegos, las fotografías, en las redes sociales, e inclusive en las
palabras, las cuales son constantemente plagiadas con la intención de, y de
manera muy consciente, beneficiarse del esfuerzo e ideas de otro.
Para los
artistas, compositores, poetas, y en especial los académicos, el plagio es un
asunto de mucha importancia y seriedad. Lo consideran como una falta de respeto
y una falta grave a la comunidad intelectual, usar las palabras y creaciones de
otras personas y no otorgarles el mérito de lo construido. Cada vez que un estudiante
o académico utiliza las ideas, conceptos y palabras de otro, debe de citarlo
apropiadamente para informar a los lectores de donde proviene dicha
información. Es una manera de obtener “el permiso” correspondiente para el uso
de las palabras de otro.
El plagio es
algo difícil de detectar, pues la cantidad de información existente en el
internet y en los textos es de tal magnitud, que para identificarlo hay que ser
un experto en la materia. También existen programas diseñados por la comunidad
académica, que con el uso de la tecnología, se pueden identificar similitudes
entre los documentos para identificar cuando un estudiante o autor está
cometiendo “plagio”.
La dificultad de
su detección hace que el plagio sea un acto grave, pues como se puede deducir,
el plagio es algo que se realiza de manera consciente, es decir que la persona
que está plagiando, sabe que está plagiando. Por lo tanto se puede considerar
como un acto de mala fe. Para tener una idea de su significado, en la
antigüedad, el Plagio era equivalente al secuestro de una persona, cuyo castigo
era la muerte. Para la tratadista Delia Lypszyc, como la cita y referencia Manuel
Becerra Ramírez, existen grados de plagio:
“La doctrina distingue entre el Plagio Burdo
o servil (el menos frecuente) en el que la apropiación de la obra ajena es
total o cuasi total, y el plagio “inteligente” en el cual el plagiario trata de
disimular el plagio o se apodera de algunos elementos substanciales y
originales. Esta última es la forma en la que habitualmente se presenta el
plagio, razón por la cual se considera que éste debe presentar por las
semejanzas y no por las diferencias que presentan las obras implicadas.
Lipszyc, Delia, op. Cit., nota 10, pg.567.” (Becerra Ramírez, 2012, pág. 164)
El plagio en el
mundo académico es algo tan serio, que hay una serie de normas específicas
llamadas normas APA (por las siglas en ingles de su promotora the American
Psychological Association) que rigen la manera en la que se deben de
referenciar las ideas y frases utilizadas, de manera parcial o completa, para
evitar caer en un plagio. En la
dirección web http://www.apastyle.org/
se puede consultar las normas APA, aprender a usarlas y conocer sobre los
distintos estilos existentes.
También
programas como WORD2007 en adelante, tienen una pestaña de “Referencias” que
sirve como herramienta para la correcta citación y creación de bibliografía, de
una manera ágil y rápida, se pueden introducir las citas en cumplimiento con
las normas APA. Los invito a explorar esta pestaña y a ingresar a la página web
mencionada para luchar en contra del plagio. ¡Todos por una Universidad y un
Ecuador de construcción original!
Work Cited
Becerra Ramírez, M. (2012). Biblioteca Juridica Virtual del Instituto
de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Retrieved 02 06, 2013, from www.bibliojuridica.org:
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/7/3138/11.pdf