Wednesday, January 23, 2013

911 LLAMADO DE EMERGENCIA



La falta de liquidez de las instituciones y de los gobiernos impiden cumplir con las obligaciones previamente adquiridas, y  dar respuesta de manera ágil e inmediata, a situaciones de carácter de “emergencia” ocasionales y permanentes, esta es la situación actual, en tiempos de crisis a nivel mundial, y es en este momento de crisis cuando hay que reflexionar sobre las decisiones de inversión y gastos tomadas en el pasado.

En el año 2008, la Asamblea Nacional Constituyente hizo varias reformas que afectan al presupuesto general del Estado. Una de las reformas es la disposición de disolver los fondos petroleros acumulados, con el “objetivo de incorporar los ahorros petroleros, que ascienden actualmente unos USD 1365 millones, al Presupuesto General del Estado, lo cual daría al Ejecutivo un mayor margen de maniobra para invertir los recursos en proyectos prioritarios.  Así, se elimina el Fondo Ecuatoriano de Inversión en los Sectores Energéticos e Hidrocarburíferos (Feiseh), la Cuenta Especial para la Recuperación Productiva (Cereps). Se interrumpen las asignaciones al Fondo de Estabilización Petrolera (FEP) y del Fondo de Ahorro y Contingencia (FAC)” (Observatorio de la Política Fiscal, 16 de Enero de 2008).

En la reforma se estableció que estos fondos serían utilizados solamente en proyectos de inversión, como por ejemplo en la construcción de carreteras para el mejor flujo de vial de mercancías y personas, en la construcción de viviendas con carácter social a través de las instituciones de financiamiento del Estado, el fortalecimiento del agro para un mejor futuro productivo, en proyectos hidroeléctricos, entre otros proyectos que mejoren la capacidad del Ecuador de competir con el mundo.

El uso de estos fondos de liquidez en proyectos de inversión es una buena estrategia económica del gobierno, siempre y cuando la rentabilidad adquirida por estos proyectos en el largo plazo, sea mayor que los costos asociados a no poder disponer de estos recursos de manera inmediata, más la tasa de endeudamiento que el país tendría que pagar en caso de necesitar un préstamo de urgencia a instituciones, bastante criticada últimamente, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Hago referencia a situaciones de Llamado de Emergencia por la situación climática del Fenómeno de El Niño, que cuando llega a los países de América del Sur enciende todas las alertas de emergencia en cuanto al área agrícola, vial, vivienda y salud se refiere.

Para que tengan una idea del costo que pudiese tener una emergencia climática como esta, se calcula que “para el caso de 1982-1983, los daños ascendieron a US$ 650 millones, con pérdidas importantes en los sectores productivos (63%), la infraestructura (33%) y los sectores sociales (4%). El monto de tales daños originó efectos negativos en el crecimiento del PIB, disminución de exportaciones, aumento del déficit fiscal y aumento de la inflación, entre otros, afectando el bienestar de amplios estratos de la población […] y El monto total de los daños ocasionados por el fenómeno El Niño de 1997-1998 en el Ecuador se estima en US$ 2.869,3 millones […] el 17% del PIB”.(http://www.paho.org/spanish/ped/ElNino-cap10-Ecuador.pdf) En el caso del Perú, las pérdidas en el FENÓMENO DEL NIÑO de 1997 ascendieron a 3,501 millones de dólares.

Si mantenemos la proporción entre el costo del Fenómeno Del Niño en relación al PIB en el año 1997, hoy en día, un Fenómeno de este tipo le costaría al Ecuador US$ 4.500 millones de dólares. El Presidente de la República, en su programa radial, afirmó que hay de US$ 1.300 millones de dólares del año 2012, proveniente de las diferencias del precio del petróleo, solo US$600 millones de dólares están como reserva de libre disponibilidad.

Otras situaciones de emergencia que no pueden preverse y para las cuales un país debe prepararse en cuestiones de infraestructura y liquidez, como por ejemplo un terremoto, el cual le costó al Perú US$230 millones de dólares, a Chile US$ 24 mil millones de dólares, y a Japón más US$100 mil millones de dólares.

En el mes de Julio del 2012 las probabilidades de que el fenómeno del El Niño aparezca en el mes de Octubre aumentaron al 60%. La reflexión nos lleva a preguntarnos, ¿Qué resultado han tenido las inversiones de los fondos petroleros desde el año 2008? ¿Está el Ecuador preparado económicamente para enfrentar un Fenómeno del Niño?

Con la situación política internacional actual, el nivel de endeudamiento del gobierno nacional y el panorama económico mundial ¿Tendría Ecuador acceso a un crédito lo suficientemente amplio, inmediato y barato para mitigar el costo de un Fenómeno Del Niño en el año 2012?

Sin duda, sabemos que toda decisión de inversión tiene su costo y su riesgo. Pero, ¿Quienes pagarían el costo de no disponer de fondos de liquidez en caso de un desastre natural de las magnitudes descritas? Espero que 911 llamado de Emergencia, nos pueda dar una respuesta oportuna.

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